DISPLASIA DE CODO
Al igual que en el caso de la cadera, se trata de una enfermedad con base genética en la cual se producen anomalías durante el
desarrollo del cachorro que afectan a la articulación del codo, si bien con esta denominación se engloban dos entidades patológicas distintas:
- No unión del proceso anconeo
- Fragmentación de la apofisis coronoides.
Ambas patologías son lesiones primarias que se estabilizan hacia el año de edad, dando lugar de forma secundaria a la aparición de procesos osteoartrosicos en la articulación del codo.
La causa genética y los factores ambientales son los mismos que para la displasia de cadera; en consecuencia los métodos para la erradicación y control de la enfermedad también serán los mismos, es por ello la necesidad del examen radiográfico de los ejemplares destinados a la reproducción. En el caso del codo, él numero de ejemplares que padecen la enfermedad y pueden ser asintomáticos es incluso mayor que para la cadera, de ahí la necesidad de los exámenes complementarios.
La BVA recomienda la realización de tres radiografías: una lateral del codo en extensión, otra lateral del codo en flexión, y la tercera craneo-caudal del codo en extensión.
radiografías se evalúan de forma independiente a la búsqueda de lesiones primarias (osteocondritis) o secundarias (osteoartrosis). Cada codo se interpreta de forma independiente, siendo la calificación de 0 correspondiente a la normalidad absoluta, el valor 1 se adjudica cuando hay ligeros cambios en la articulación pero no suficientemente notorios como para eliminar el sujeto de los programas de cría, los valores 2 y 3 corresponden a displasia de codo moderada y severa respectivamente.
La no unión del proceso anconeo se suele presentar de forma bilateral en ambos extremos proximales del cubito, se manifiesta
entre los 5 y 7 meses de edad, causa dolor a la flexión y la extensión, atrofia muscular y cojera, además se nota una crepitación de la articulación debida a la inestabilidad.
El proceso coronoides fragmentado es más difícil de diagnosticar radiograficamente, ya que suele coexistir con una osteocondritis del epicondilo humeral.
Además de la cojera, que se inicia de forma paulatina, aparecen dolor a la flexión y la extensión, crepitación articular y desviación de la extremidad hacia fuera al caminar.
El tratamiento dependerá de la severidad de las lesiones y su naturaleza. El tratamiento medico incluye la restricción del ejercicio, control del peso y terapia con antiinflamatorios, con buenos resultados. El tratamiento quirúrgico consiste en la extracción de los fragmentos de cartílago o hueso desprendidos y estabilización de la articulación para evitar el dolor.
La osteocondritis disecante de la articulación escapulohumeral también podría estar englobada aquí, aunque la causa genética de esta no esta aclarada. En este caso se forma un colgajo de cartílago como consecuencia del desarrollo anormal del hueso subcondral. Este colgajo cartilaginoso no puede nutrirse ni cicatrizar al estar desprendido y cae dentro de la articulación, creando la consiguiente cojera debida al proceso álgido.
Otras osteocondritis pueden producirse en la articulación de la rodilla, afectando el condilo femoral, e incluso en la articulación del tarso creando los respectivos casos de artrosis.
ROTURA DEL LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR
No existe una base genética en esta patología pero sí una predisposición de la raza debido a su conformación. La articulación de la rodilla no presenta una construcción demasiado férrea y depende de un gran numero de ligamentos y cartílagos para mantenerse estable.
Esta articulación se utiliza tanto en el salto como en la propulsión, y dado el peso y morfología del Labrador, las cargas biomecánicas que sufren las rodillas pueden ser excesivas en un salto con desplazamiento o en un giro en carrera con demasiada inercia, en cuyo caso es el ligamento cruzado anterior el que se rompe causando una cojera de aparición súbita. Para su diagnostico se realizan radiografías de la articulación afectada y se efectúa la prueba del cajón, en la que se ve el desplazamiento excesivo del fémur sobre la tibia al no existir la sujeción ligamentosa. La reparación quirúrgica es el tratamiento que da los mejores resultados.
MIOPATÍA DE LA COLA
También denominada cola húmeda, se trata de otra patología que aunque no es exclusiva del labrador, si se da en ellos con cierta asiduidad. Aunque sin trascendencia, ni demasiada importancia, si es causante de ciertos sustos entre los propietarios de los ejemplares de esta raza. Dicha anomalía consiste en una parálisis fláccida de la cola, y si hay algo en movimiento continuo en el Labrador, este es su rabo. Las causas pueden ser varias: sesiones de caza o entrenamientos intensos, baños en aguas frías o baños antes de una exposición, zonas de descanso inadecuadas (perros confinados en cajas de transporte sin estar acostumbrados, o durante demasiado tiempo), etc. Se manifiesta como una falta de movilidad de la cola, con incapacidad de esta para superar la línea dorsal, y existe dolor a la palpación de los músculos de la base de la cola; él pronostico es siempre bueno, basta con descanso y tratamiento con antiinflamatorios en algunas ocasiones para conseguir una total recuperación. Solo tiene un problema: suele manifestarse el mismo día de una exposición, justo antes de salir al ring, y por desgracia no se resuelve en diez minutos.
TARAS OCULARES
Escribir sobre las enfermedades oculares más frecuentes de estas razas no significa que los Retriever tengan mas posibilidades que otras razas de quedar ciegos en un futuro próximo, solo queremos intentar explicar algunas alteraciones oculares más frecuentes en esta raza y que deben ser observadas por criadores, veterinarios y propietarios a la mayor brevedad posible con el fin de separar estos animales de cualquier programa de reproducción y evitar de esta forma la diseminación de estas patologías. Quizás las enfermedades oculares sean mas conocidas en los Retriever dado el gran auge en cuanto al numero de ejemplares que existe en Inglaterra y Estados Unidos, países ambos en los que se realizan pruebas exhaustivas a los ejemplares dedicados a la reproducción. La importancia del diagnostico temprano de algunas de estas enfermedades radica en su base genética y carácter hereditario, que será lo primero que intentaremos explicar.
Base genética:
El ejemplo mas claro es la atrofia progresiva de retina, enfermedad que se transmite de forma recesiva simple: el genotipo RR será el de un animal sano, y el genotipo rr será el de un animal afectado; dominando el gen R sobre el r. El caso de los animales Rr es el de los denominados portadores; animales sanos que son potencialmente transmisores de la enfermedad y que solo producirán hijos afectados si son apareados con genotipos rr y Rr, de tal forma que solo pueden ser identificados por pruebas de progenie, al examinar los hijos podremos saber que los padres están afectados por una anomalía en este gen y son transmisores de la enfermedad. Por el contrario si apareamos un portador Rr con un animal sano RR no obtendremos nunca animales afectados, pero ayudaremos a camuflar la enfermedad y perpetuarla durante generaciones, extendiéndola mas todavía y haciendo más difícil su erradicación.
Los ensayos reproductivos son la forma más eficiente de detectar portadores, pero se necesita un gran conocimiento de los pedigríes y hasta siete generaciones para poder dictaminar si un animal es portador o sano, es muy difícil realizar estos ensayos dados los altos costos económicos y su larga duración en cuanto al tiempo.
Otra forma de herencia es la transmisión múltiple o poli génica, los casos mas conocidos son el entropión y la displasia de retina. En este modo de herencia participan varios genes y también las condiciones externas, de modo que el patrón de herencia se hace totalmente irreconocible.
Diagnóstico genético:
Este método diagnostico va ganando adeptos durante los últimos años. Se trata de una prueba que se realiza con una muestra de sangre que debe ser enviada a los laboratorios de referencia ( Optigen o Vetgen), donde por medio de marcadores genéticos se detecta la existencia o no de alelas causantes de atrofia progresiva de retina (APR) en el labrador retriever. Las ventajas de esta prueba son un diagnostico precoz de animales afectados o portadores de APR, las pruebas pueden realizarse incluso a cachorros de tan solo tres meses de edad. La otra ventaja fundamental es que las pruebas genéticas son validas de por vida, así que no hace falta revelara al animal como ocurre con los exámenes oftalmológicos tradicionales que deben repetirse periódicamente.
Como desventaja caben destacar su alto coste económico, su especificidad de lesión (esta prueba no es valida para detectar el resto de anomalías oculares) y la existencia de ciertos falsos positivos que pueden darse cuando existe un alelo mutante, cuestión esta ultima que parece va a ser mejorada con una nueva actualización de los marcadores de la prueba.
Los análisis de ADN para cualquier prueba pueden ser de dos tipos: específicos y de ligamiento. En los test específicos el análisis se hace directamente sobre el gen implicado en la enfermedad y se requiere, pues, que haya sido identificado previamente la naturaleza molecular de la mutación. En otros casos no es posible realizar la prueba directa debido a que no se ha aislado el gen causante o no se conoce, entonces se recurre a las pruebas de ligamiento, en las que se determina el fenotipo del animal para un segundo gen, fácilmente identificable y que se usa como marcador, y que por estudios genéticos previos se sabe que esta localizado en la misma región cromosoma que el gen principal (el implicado en la enfermedad), y muy próximo a el, cuanto mas próximos estén el gen implicado y el marcador mas fiables serán los resultados al disminuir la posibilidad de recombinación entre estos genes. Los test de ligamiento son los realizados por Optigen.
Los resultados de esta prueba categorizan a los animales en tres grupos:
Este método diagnostico también puede realizarse a partir de ADN obtenido de muestras de semen congelado, de forma tal que se puede saber si un semental ya fallecido puede ser adecuado para utilizarlo en nuestro programa reproductivo.
En un futuro próximo se lanzaran al mercado varios test para diferentes enfermedades de carácter genético, entre otros la narcolepsia en el Labrador Retriever.
La información aportada por las pruebas genéticas ha de ser utilizada con precaución por los Club de Raza y Asociaciones de criadores, si deciden iniciar un programa de cruces para eliminar o reducir la incidencia de una enfermedad en una determinada raza, ya que el programa de cruces deberá tener en cuenta que se ha de mantener la diversidad genética de la raza, un programa de cruces radical, como seria cruzar solamente homocigotos normales (RR, en nuestro caso), llevaría, muy probablemente a la perdida de características genéticas importantes para la raza.
EXAMEN OCULAR:
Los exámenes oculares deben realizarse de forma periódica anual, y siempre por parte de un oftalmólogo veterinario experto, dada la dificultad de diagnostico de algunas de estas enfermedades; de hecho algunos criadores británicos muy reputados especifican en la publicidad de su criadero quien ha sido el oftalmólogo que ha revisado sus perros para que no haya la más mínima duda en cuanto a la fiabilidad de los diagnósticos. Toda la información obtenida en estos exámenes, es plasmada en un certificado especifico oftalmológico, y debería poderse utilizar por parte de los distintos clubs de raza y criadores, para así esclarecer la existencia de animales portadores, un ejemplo es el Club del retriever Sueco, que dispone de una base de datos accesible por Internet donde se enumeran todos los perros que han sido detectados como portadores o afectados en los dos últimos años en el Reino Unido los exámenes oculares son publicados en los distintos boletines del Kennel Club, información de libre acceso.
Merece destacar en este sentido la buena labor del Club Español del Retriever, que en sus ultimas exposiciones monográficas invita al prestigioso oftalmólogo Británico Dr. Barnett, para realizar las pruebas a los ejemplares que así lo deseen.
En el examen ocular podemos distinguir las siguientes anomalías:
Microftalmia
Menor tamaño del globo ocular, que queda albergado al fondo de la órbita, puede ir acompañado de conjuntivitis mucopurulenta y lagrimeo. El carácter hereditario en la raza no se ha podido demostrar.
Entropion
Se trata de la inversión de todo o parte del margen palpebral, y puede afectar al párpado superior, inferior o ambos. Esta causado por alteraciones en la tensión de los músculos orbiculares y esta influido por factores como la conformación del cráneo, tamaño de la órbita y pliegues faciales. Provoca dolor e irritación con lagrimeo continuo por el roce del párpado contra la cornea y su corrección mediante cirugía resulta fácil. Forma de herencia por transmisión múltiple.
Ectropion
Eversión del margen del párpado inferior que deja expuesta mas superficie de la conjuntiva de lo debido, por lo que se producen conjuntivitis frecuentes; al igual que en el entropion, la corrección quirúrgica es definitiva, y se trasmite de la misma forma. La mayoría de los casos de ectropion suelen deberse a alguna injuria o herida mal cicatrizada en el borde palpebral.
Lipidosis corneal
Deposito de lípidos en la cornea que se manifiesta en forma de manchas de color blanquecino en la parte frontal del ojo y que permiten el paso de parte de la luz; generalmente se encuentran asociada a dietas ricas en grasa.
Cataratas hereditarias
Opacidad del cristalino que afecta al animal desde su nacimiento y le provoca una ceguera total; se puede manifestar desde que el perro abre los ojos hasta los dos años de edad, se transmite por un gen dominante.
Displasia de retina
Se trata de una anomalía congénita presente en el momento del nacimiento, en ella se produce una falta de desarrollo del epitelio de la retina con desorganización de las capas externas, lo cual puede provocar incluso desprendimientos de retina. Los animales afectados se detectan como ciegos a las 6-7 semanas de edad, éstos presentan pupilas dilatadas que no responden a los cambios de luz. Puede aparecer asociada a microftalmia.
Atrofia progresiva de retina (APR):
Actualmente denominada degeneración progresiva de conos y bastones, se trata de la afección hereditaria más frecuente en la retina del perro. En esta enfermedad se produce un fallo enzimático en los fotorreceptores de la retina, que si afecta primero a los bastones producirá una pérdida en la visión nocturna; en cambio, se producirá primero la pérdida de la visión diurna al afectar a los conos. La retina lesionada presentará zonas de pigmentación, de modo que se clasifica como APR central si afectan al centro de la retina y como APR generalizada cuando las zonas pigmentadas se distribuyen por todas partes.
La APR central es la que suele afectar al labrador retriever, se transmite de forma recesiva simple y suele manifestarse con una pérdida gradual y lenta de visión que comienza hacia los tres años de edad. Dado que las alteraciones de fondo de ojo no suelen producir dolor, hay veces en que el propietario no se percata de la enfermedad hasta bien avanzada esta, de ahí la importancia de los exámenes rutinarios para un diagnóstico temprano. Las primeras manifestaciones suelen ser una pérdida del campo visual central, de forma que el perro observa perfectamente los movimientos laterales, pero no los centrales; se trata de perros que al acudir a la llamada de su amo vienen de forma zigzagueante, para así no perderle de vista, o de animales de caza que en el campo son capaces de seguir un pájaro abatido hasta tierra pero luego en el suelo son incapaces de localizarlo. En los casos de APR central, la visión que más rápido se ve alterada es la diurna, al haber mayor densidad de conos en el centro de la retina y ser esta parte la afectada.
Si encontramos un animal afectado sabremos que los padres son portadores del gen y no deben utilizarse para la reproducción, y los hermanos tienen más de un 50% de probabilidades de portar también el gen. Vuelvo a destacar la importancia de diagnosticar cuanto antes a los animales afectados para así poder erradicar de los programas de cría al portador, ya que existen casos de grandes reproductores que han sido utilizados como sementales en grandes países y no se detectó su condición de portadores hasta los 8 años.
Otras alteraciones, como la displasia retiniana multifocal, causada por una anormal diferenciación de la retina durante el periodo embrionario, y los depósitos pigmentarios anormales de melanina en varias partes del ojo se encuentran todavía en estudio, de forma que aún no han sido encuadradas como alteraciones oculares propias de la raza.
A pesar de lo que pueda parecer, el labrador retriever es una de las razas más saludables, atléticas y con buena salud; todas las enfermedades listadas anteriormente se producen en muchas otras razas, pero quizá el éxito en la cría del labrador en Gran Bretaña y EEUU, donde es una de las razas más populares, hacen que tengamos un mayor conocimiento de las enfermedades que pueden padecer, lo que no significa que sean más frecuentes en esta raza.
Fuente: Asociación Española del Labrador Retriever (AELR)


Aproximación al Paciente Canino o Felino con Cáncer
El equipo veterinario debe someter a estudio completo a cualquier paciente del que sospeche que pueda tener un proceso maligno, para poder establecer el grado de extensión de la enfermedad. Esta información, además, nos servirá para saber qué tratamiento utilizar y nos informará del pronóstico y tiempo y coste necesarios para el tratamiento.
Aunque pueda parecer que perdemos tiempo y dinero con estos procedimientos, merece la pena porque nos darán la información necesaria para abordar el problema de forma racional. Sólo podremos establecer un protocolo terapéutico completo y con probabilidad de éxito si disponemos de información de la extensión del proceso. Además, sólo podremos responder las preguntas del propietario del animal sobre pronóstico y calidad de vida cuando conozcamos esta información. El equipo de atención veterinaria y el propietario deben saber a qué se enfrentan y estar completamente preparados antes de aplicar cualquier tratamiento.
Objetivos del Tratamiento
El tratamiento del paciente con cáncer requiere habilidades, conocimientos, fármacos, técnicas y una filosofía especiales, y debido a que el curso de la enfermedad suele ser dinámico, la comunicación entre el propietario y el equipo veterinario debe ser lo suficientemente fluida. La comunicación debe ser diaria mientras el animal esté hospitalizado, pero después debe seguir siendo frecuente para que el veterinario esté al día del progreso del caso.
El cáncer genera miedo, desesperación y pánico a casi todo el mundo, y la sensación general es que la quimioterapia y la radioterapia generan más daños que beneficios. La mayoría de propietarios llegan a nuestras consultas con estos sentimientos preconcebidos sobre el cáncer, pero nosotros sólo podremos empezar a plantear un cuidado del paciente cuando hayamos disipado esos mitos. Es necesario que el propietario esté convencido de que el bienestar de su animal y su calidad de vida deben estar por encima de sus propias emociones.
El tratamiento del cáncer va dirigido contra la enfermedad, pero la calidad de vida del paciente no debe olvidarse. Tanto los tratamientos curativos como los paliativos pueden incluir diversas modalidades de tratamiento como la quimioterapia, radioterapia, cirugía, tratamientos nutricionales, etc. El tratamiento curativo suele implicar la utilización combinada de varias modalidades. El tratamiento paliativo está diseñado para mejorar la calidad de vida del paciente sin que ello signifique que aumente el tiempo de supervivencia.
El control del tumor es importante, pero el apoyo al paciente es imperativo. Muchos pacientes caninos y felinos oncológicos son también geriátricos, y por ello debemos prestar atención también a las enfermedades subyacentes que pudieran tener. Por otro lado, el control del dolor es esencial. Los estimulantes del apetito y las normas de higiene y alimentación también son muy importantes. Además, el tratamiento de alteraciones gastrointestinales y respiratorias, deshidratación, anemia, leucopenia, uremia, sepsis, y otras condiciones asociadas con el tratamiento del cáncer son de vital importancia. De hecho, en medicina veterinaria, el tratamiento compasivo es el lema de la oncología. Muchos creen que es más importante una buena calidad de vida que una vida larga. Pero el éxito supremo consiste en conseguir ambas cosas.
Pérdida de la Mascota
El cáncer es la patología crónica más curable de perros y gatos, pero la muerte es un aspecto que sigue estando presente y debe ser considerado. Los veterinarios deben ser capaces de ofrecer una muerte digna a sus pacientes.
Muchos dueños quieren saber cómo se darán cuenta de que es el momento adecuado para sacrificar a su amigo, debiendo valorarse, en este punto,los aspectos relacionados con la calidad de vida. Criterios objetivos como el apetito, nivel de actividad y energía de su mascota, pueden ser medidos por ellos mismos en casa. Estos parámetros suponen una herramienta en la cual basarse para establecer la calidad de vida de su mascota y determinar cuándo varía. Las siguientes preguntas pueden ayudar a establecer estos criterios:
¿Come con apetito?
¿Los días y momentos buenos superan a los malos?,
¿Su mascota sigue siendo capaz de hacer aquello que antes le hacía feliz?
Además, debemos atender a las razones económicas, probabilidad y duración de la respuesta, efectos indeseables del tratamiento, y tiempo de duración del mismo.
Información obtenida de...
Ogilvie, G.K. "Aproximación y mandamientos de los cuidados del animal con cáncer" Congreso AVEPA 2000.
www.oncologiaveterinaria.com
Diccionario
Cáncer: Crecimiento anormal e incontrolado de células, que no responde a los controles naturales del organismo.
Animal geriátrico: En general, los perros y gatos mayores de 8 años se consideran geriátricos, aunque esto depende de su raza y, sobre todo, de su talla: los animales más pequeños suelen tener una esperanza de vida mayor que los grandes, y algunas razas como los perros Bóxer tienen un ciclo de vida más corto.
Oncología: Ciencia que estudia los tumores, tipos, evolución y tratamiento de los mismos.
Pronóstico: Evolución esperada de la enfermedad. Será malo cuando no se espere respuesta favorable al tratamiento, reservado si se duda de esa respuesta, bueno si pensamos que la evolución será positiva o muy bueno si esperamos la remisión del proceso.
Protocolo terapéutico: Programa de tratamiento contra la enfermedad, que puede incluir varias modalidades y fármacos distintos según el periodo y tipo de proceso.
Quimioterapia: Ante el miedo que esta palabra genera, nosotros preferimos hablar de terapia antitumoral. En cualquier caso, simplemente se trata del uso de fármacos para controlar la enfermedad o sus efectos sobre el organismo.
Radioterapia: Aplicación de rayos externos que producen la destrucción de las células cancerígenas. Desgraciadamente, su uso en Medicina Veterinaria está muy limitado.
Cirugía: Operación para conseguir la escisión total o parcial de un tumor y, en su caso, del órgano o miembro afectado por el mismo, por ejemplo una mama, una extremidad, el bazo...
Tratamientos nutricionales: Tipo de alimentación que siendo adecuada para la supervivencia del paciente, deja sin aporte nutricional al tumor.
Tratamiento curativo: Aquél que va dirigido al control de la enfermedad.
Tratamiento paliativo: Aquél que va dirigido a mantener la calidad de vida del paciente.
Tumor: Sinónimo de hinchazón o deformación, es decir, cualquier "bulto" sería un tumor. Puede estar provocado por múltiples causas y estar localizado (interna o externamente) o diseminado (metástasis). Lo más importante es saber si es benigno o maligno: en este último caso hablaríamos de cáncer.
Alteraciones gastrointestinales: Trastornos producidos por la presencia del tumor en el aparato digestivo o bien en sus proximidades. Se incluyen anorexia (falta de apetito), dificultad para tragar o masticar, vómitos, diarreas o por el contrario dificultad para defecar... Algunas de estas alteraciones también pueden ser provocadas por el tratamiento antitumoral.
Alteraciones respiratorias: Cansancio, intolerancia al ejercicio, tos, dificultad para respirar... Pueden estar producidas por tumores primarios (es decir, localizados en el aparato respiratorio), metástasis pulmonares (diseminación de tumores de otros órganos), o por tumores de órganos adyacentes que presionan a los pulmones (tumores cardiacos).
Deshidratación: Pérdida de líquidos e íones producida por vómitos, diarreas, etc.
Anemia: Disminución de la cantidad de glóbulos rojos en la sangre circulante, lo que implica una dificultad en la correcta oxigenación y nutrición del resto de células del organismo. Cuando es importante, produce palidez de las encías y de la conjuntiva de los ojos.
Leucopenia: Disminución de los glóbulos blancos en la sangre circulante, lo que implica una disminución de las defensas del organismo.
Uremia: Conjunto de síntomas (digestivos, nerviosos, etc) y alteraciones analíticas relacionadas con un mal funcionamiento de los riñones.
Sepsis: Infección generalizada del organismo por bacterias que aprovechan la bajada de defensas producida por el cáncer o, en su caso, por el tratamiento del mismo.
Eutanasia: Básicamente, es la muerte provocada por sobredosis de fármacos como los barbitúricos; pero en realidad, lo que nosotros llamamos eutanasia humanitaria es la solución al sufrimiento de nuestro mejor amigo cuando el tratamiento ya no funciona o la enfermedad está tan avanzada que su calidad de vida ya no es tal.
Fuente: Intervet

| Son pequeños insectos chupadores de sangre de color marrón oscuro. Tienen tres pares de patas, el último está más desarrollado para el salto. | |
| Tanto las hembras como los machos se alimentan exclusivamente de la sangre que succionan desde la piel del perro. | |
| Una parte de su ciclo viven sobre la piel, entre el pelo del animal, preferiblemente en zonas del lomo-dorso, abdomen y zonas perianales. En los cachorros suelen encontrarse el cuello y la cabeza. La otra parte del ciclo en el ambiente donde se reproducen. | |
| Existen alrededor de 2000 especies diferentes. | |
| Ctenocephalides felis felis es la más co mún tanto en gatos como en el 90% de los perros. | |
| De varias formas: Pueden causar prurito y dermatitis como reacción alérgica a la saliva de las pulgas. Cuando la infestación es muy grande, incluso anemia y muerte de los animales jóvenes. Son transmisores de otros parásitos como Dipylidium caninum |
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| La contaminación puede ser por contacto con otro animal afectado o en sitios donde haya existido animales con pulgas. | |
| Las pulgas son transmisores del parásito Dipylidium caninum que es ingerido en forma larvaria por las pulgas. Puede ser transmitido tanto al perro como a los niños donde llega a su destino final en el intestino. Este proceso es considerado zoonosis. | |
| Aunque los diferentes tipos de pulgas prefieren a animales específicos como huéspedes, infestan a los humanos si estos animales no están al alcance. Las pulgas pueden transmitir la peste y el tifus murino. Se cree que también son vectores de otras diversas enfermedades. | |
| Observando meticulosamente el pelaje podemos verlas refugiándose. También se pueden observar excrementos que son puntitos negros. Cuando el perro se muestra nervioso, inquieto y se rasca. Con el tiempo puede desarrollar una alergia a la picadura, principalmente en el dorso. | |
| Las hembras ponen de 30 a 50 huevos diarios. De estos huevos nacen las larvas que tras pasar por tres mudas consecutivas se transforman en pupas. Las pupas permanecen latentes hasta que las condiciones ambientales le son propicias (detección de pasos y temperatura). Posteriormente se produce la muda a la pulga adulta. | |
| Si las condiciones son propicias, principalmente en verano, el ciclo puede completarse en 15 días aproximadamente. Pero en condiciones adversas, como en invierno, puede alargarse hasta un año. | |
| Gran parte del ciclo vital de la pulga se desarrolla en el suelo, mantas, alfombras, basuras, sofás, etc., por lo que no sólo debemos extremar la higiene de nuestra mascota sino también de nuestra casa. | |
| La reacción alérgica que las pulgas producen es debida a la saliva anticoagulante que inyectan mientras se alimentan para evitar el cierre del punto de punción. Por eso, el rascado sólo se producirá en aquellos perros previamente sensibilizados. | |
| Si bien la mayor incidencia se encuentra en los meses de primavera-verano, tenemos que tener en cuenta que los sistemas de calefacción y alfombras proveen las condiciones favorables para que se desarrollen estos parásitos, por lo tanto la prevención se debe hacer durante todo el año. |

| Son parásitos externos, artrópodos del orden Acarina que se sitúan sobre la piel del hospedador y se alimentan de su sangre. | |
| Dependiendo de la fase en la que se encuentren pueden vivir tanto en la superficie de la piel del perro como en el ambiente. | |
| En general a animales domésticos, silvestres e incluso al hombre. | |
| La garrapata suele estar no sólo en zonas con vegetación sino también en muros, terrenos, etc. a la espera de un hospedador apto. Cuando lo percibe salta sobre él. Vagan por su cuerpo buscando un sitio seguro, como el cuello o la cabeza donde el perro no pueda arrancárselo, y allí se anclan e introducen su aparato chupador. Durante varias horas se alimentan de la sangre hasta quedar satisfechas. Luego se desprenden voluntariamente y caen al suelo para continuar su ciclo. | |
| Existen varios mecanismos por los que la garrapata produce una lesión en el hospedador:
• Lesiones por la acción de sus piezas bucales en la piel. • Efectos tóxicos ya que la saliva de la garrapata contiene enzimas y neurotoxinas que pueden provocar parálisis. • Provocar debilitamiento y anemias al consumir grandes cantidades de sangre. • Transmisión de otras enfermedades producidas por protozoos, bacterias y virus. |
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| Las garrapatas pertenecientes a la familia Ixodide como:
• Ixodes ricinus e Ixodes hexagonus: Diminutas y de color oscuro. • Rhipicephalus sanguineus: común en zonas mediterránea, es grande y de color pardo. • Dermacentor reticulatus: garrapata grande con dibujos dorsales. |
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| Por definición zoonosis es la transmisión de cualquier enfermedad entre un animal y el hombre afectando por lo tanto a la salud pública. | |
| Cada especie de garrapata transmite uno o varios tipos de enfermedades entre las que destacamos las siguientes:
• Babesiosis: Enfermedad causada por Babesia canis y B. gibsoni caracterizada por fiebre, anorexia y anemia. Si no se trata al perro puede llegar a morir por fallo hepático y renal. • Borreliosis o enfermedad de Lyme: Enfermedad de transmisión al hombre por garrapatas que mas ampliamente está distribuida (zoonosis). Causada por la bacteria Borrelia burgdorferi que produce cuadros de fiebre, anorexia, poliartritis, miopatías y adenopatías. • Ehrlichiosis: Enfermedad causada por la bacteria Ehrlichia canis que cursa con fiebre, problemas respiratorios, edema y vómitos en su fase aguda. |
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| Las garrapatas necesitan unas condiciones específicas para su correcto desarrollo. Principalmente de temperatura, humedad, horas e intensidad de luz. Según aumentan las horas de luz al día, aumenta la actividad. Por lo tanto, la presencia de garrapatas abarca desde la primavera hasta el otoño. | |
| Su ciclo biológico está compuesto por cuatro estadíos: huevo, larva, ninfa y adulto. Las hembras se alimentan siempre de sangre mientras que los machos raramente lo hacen. En la superficie cutánea se produce el acoplamiento del macho con la hembra que necesita succionar sangre para la buena maduración de los huevos. La hembra repleta cae al suelo y pone de 3.000 a 5.000 huevos. En cada paso a otro estadio, la garrapata necesita alimentarse de sangre del hospedador. | |
| En primer lugar, arrancar la garrapata de cuajo está contraindicado, lo único que hacemos es eliminar parte del cuerpo y el resto quedarse todavía adherido al perro, pudiendo provocar infecciones. Lo ideal es aplicar unas gotas de vaselina o parafina alrededor, frotarlo un rato hasta que se afloje y luego intentar retirarla suavemente. Después podemos deshacernos de la garrapata metiéndola en alcohol para que no se escapen los huevos y matarla. Importante lavarse las manos después de manipularlas. También existen instrumentos especiales para la extracción del parásito, como las pinzas de garrapatas, que se pueden adquirir en tiendas especializadas. |

Los parásitos internos que más conocemos todos son las lombrices y las tenias. Pero hay otros parásitos que viven en células sanguíneas o también en el intestino, y que por su pequeño tamaño o su localización, no son tan conocidos.
Las lombrices son gusanos redondos, que se asemejan a un cordón, y la mayoría viven en el intestino, provocando adelgazamiento, diarreas, vómitos, pérdida de peso, hinchazón del abdomen, pelaje sin brillo, etc., según la cantidad que haya en el animal, su edad, y otras circunstancias. Muchas se transmiten directamente de la madre durante la gestación y/o la lactación, y otras por contacto de nuestras mascotas con las heces de animales parasitados.
Sin embargo, hay otras lombrices que viven en sitios diferentes, como la filaria, que cuando es adulta vive en el corazón, produciendo lesiones muy graves e incluso la muerte. Este parásito se transmite mediante la picadura de un mosquito a nuestro animal, que previamente había picado a un animal infestado. Por desgracia, Huelva es una provincia endémica de filariosis y por eso nuestra mejor arma contra ella es la prevención mensual con alguno de los muchos productos que nos ofrece el mercado, y que además también nos sirven para controlar las lombrices intestinales. En relación con la prevención de esta parasitosis, deben saber que si nunca la han practicado con su animal y éste tiene más de 10 meses de edad, antes de hacerlo es necesario realizar un análisis de sangre, porque puede ser peligrosa si ya tiene la enfermedad. Le recomendamos que siempre consulte con su veterinario antes de dar éste o cualquier otro medicamento a su mascota.
Las tenias son gusanos planos, parecidos a una cinta, y producen síntomas similares a las lombrices intestinales. Se transmiten por las mismas vías, y algunas son muy conocidas, como la que produce el quiste hidatídico (ésta es más frecuente en perros que viven en el campo, ya que es transmitida por heces de ovejas y otros rumiantes que contaminan el agua, por lo que también puede llegar al hombre por verduras mal lavadas, etc., y no sólo por el perro). Otras son transmitidas por las pulgas. Para prevenir este problema, recomendamos la desparasitación cada 3 meses con unos comprimidos que le recomendará su veterinario.
Es importante resaltar que el hecho de que no veamos lombrices o tenias en las heces de nuestro animal, no quiere decir que no las tenga, ya que ellas viven en el intestino y no saldrán por sí solas a no ser que haya muchísimas o que las matemos con un antiparasitario. Los que sí se eliminan en las heces, son los huevos de estos parásitos, pero son microscópicos y no pueden verse a simple vista. Los huevos constituyen la principal fuente de transmisión de estas parasitosis.
Vamos a hablar ahora de esos otros parásitos internos menos "famosos":
Hay algunos que parasitan el intestino produciendo enfermedades a veces graves, como las giardias, los coccidios, etc. Estos parásitos producen síntomas parecidos a los de lombrices y tenias pero no responden a los antiparasitarios usuales y necesitan de un tratamiento médico adecuado que su veterinario pondrá una vez diagnosticado el problema. Otro parásito que se multiplica en el intestino, no sólo de nuestros animales de compañía, sino también de las personas,
es el que produce la toxoplasmosis, normalmente sin síntomas, pero que en determinados casos (como la gestación, o embarazo en el caso de las mujeres) puede producir daños importantes. Si está usted embarazada y tiene un animal de compañía, no hay por qué preocuparse, pero deben tomarse las debidas medidas para garantizar que el animal está en correcto estado de salud.
Otros parásitos internos viven en los glóbulos blancos de la sangre, como la leishmania, que se transmite por un mosquito, o la ehrlichia, que es transmitida por garrapatas, así como la borrelia.
Algunos parasitan los glóbulos rojos, como la babesia, transmitida también por garrapatas, y otros viven en las plaquetas. Todos estos parásitos producen enfermedades graves al animal, con síntomas generales como apatía, falta de apetito, adelgazamiento, fiebre, problemas de la piel o de las articulaciones, hemorragias,... Además algunas pueden transmitirse a personas inmunodeprimidas, por lo que su control es muy importante. Si su animal sufre alguno de estos síntomas, por favor, contacte con su veterinario para diagnosticar lo antes posible la enfermedad: así su mascota tendrá más posibilidades de respuesta al tratamiento.
Fuente: Centro Veterinario Punta

• medicamentos recetados por el veterinario
• jeringas estériles, gasas, esparadrapo y algodón
• agua oxigenada (3%) para desinfectar heridas leves y arañazos
• termómetro rectal (es importante que sepamos usarlo correctamente)
• pinzas para extraer cristales, espinas o garrapatas
Cómo actuar si está herido
Es básico que le pongamos el bozal (antes de empezar a hacerle las curas) ya que al sentir dolor puede que se enfurezca y nos muerda. No le pondremos nunca el bozal si está vomitando o se ahoga.
Podemos utilizar también una bufanda, un trapo de cocina o una venda: rodearemos su hocico con la venda y la ataremos con un nudo por debajo de la barbilla. La pasaremos por detrás de las orejas y la anudaremos de nuevo.
Cómo moverlo
Si creemos que sufre alguna lesión interna lo colocaremos con mucho cuidado encima de una tabla, manta, chaqueta o cualquier cosa que nos haga de camilla provisional.
Si el perro tiene lesiones menores lo transportaremos aguantando sus patas traseras sobre nuestro brazo donde también apoyaremos su estómago y su pecho; con el otro brazo sujetaremos la cabeza y el cuello.
Si el perro es ya más grande nos agacharemos y pasaremos un brazo al rededor de sus patas posteriores y lo subiremos.
Si tenemos que transportarlo en coche hasta el veterinario es conveniente que alguien nos acompañe para sujetar al perro mientras el otro conduce.
Cómo hacerle un vendaje
Le colocaremos al perro una gasa estéril (humedecida con agua fría) sobre la herida y pasaremos una venda por encima de la gasa; la sujetaremos con esparadrapo para que aguante hasta llegar a la clínica. No debemos utilizar algodón directamente sobre la herida ya que podría dejar hilos.
Primeros auxilios: detectar y reaccionar
No hay que olvidar que estos primeros auxilios sólo son provisionales hasta que el veterinario visite y trate al perro. No debemos tomarlos como tratamientos definitivos.
A continuación presentamos distintas situaciones que pueden presentarse, cómo identificarlas y cómo reaccionar ante ellas:
Reacciones alérgicas
Los síntomas del perro van desde lagrimeo, picor en los ojos, cara hinchada o estornudos hasta dificultad respiratoria, colapso y pérdida del conocimiento. Si la alergia parece grave le llevaremos de inmediato al veterinario.
Hemorragia
Si el perro sangra mucho puede llegar a perder el conocimiento; para evitar esto y una mayor pérdida de sangre le aplicaremos un vendaje. Si la hemorragia es excesiva o si no para tras vendarle debemos llevarlo rápidamente al veterinario.
Problemas respiratorios
Si notamos que el perro jadea, hace ruido al respirar o tiene cualquier otro síntoma como, por ejemplo, la lengua azul le llevaremos a veterinario sin pensarlo.
Fracturas
Observaremos si la fractura sangra y evitaremos que el perro se mueva. Si tenemos que transportarlo lejos envolveremos la fractura con algodón; inmovilizaremos la extremidad con un palo, un periódico enrollado o algo parecido y la vendaremos con suavidad.
Quemaduras
Si el perro sufre quemaduras de primer grado, es decir, piel enrojecida y pelo chamuscado, le aplicaremos una pomada para quemaduras; si las quemaduras han sido producidas por algún producto químico lavaremos la piel con agua abundante durante 10 o 15 minutos antes de llevarlo al veterinario.
Asfixia
Si el perro tiene algún elemento en la garganta que le está asfixiando intentaremos sacárselo: le mantendremos la boca bien abierta e inclinaremos su cabeza hacia arriba. Con cuidado intentaremos extraer el objeto con las manos. Si así no podemos, nos situaremos de rodillas detrás de él y le rodearemos con los brazos por debajo de sus costillas. Estrecharemos nuestros brazos varias veces presionando enérgicamente (pero no bruscamente). Si de esta manera tampoco lo conseguimos lo trasladaremos rápidamente al veterinario.
Ahogo
En el caso que el perro empiece a ahogarse lo mejor es llevarle sin perder un momento al veterinario de urgencias; no debemos intentar hacer la reanimación si no sabemos hacerlo correctamente. Lo que podemos hacer, por ejemplo, mientras le estamos trasladando, es ponerlo boca arriba durante unos diez o quince segundos y observar si reacciona positivamente.
Electrocución
En caso que el perro muerda un cable conectado o le pase la corriente a través de un enchufe o un aparato eléctrico, lo primero que debemos hacer es cortar la corriente rápidamente y apartarle pero sin tocarlo directamente; lo haremos con un palo o lo que tengamos a mano.
Probablemente se haya quemado de gravedad; puede que sea peor y que sufra insuficiencia respiratoria u otros síntomas. En cualquier caso le llevaremos lo antes posible al veterinario.
Lesiones en los ojos
Si vemos que tiene algo en el ojo o que intenta rascarse lo primero que debemos hacer es evitar que él mismo se haga daño al intentarse tocar; tendremos la precaución de no querer sacarle nosotros mismos lo que pueda tener ya que podemos dañarle aún más así que le llevaremos al veterinario.
Congelación
No es nada extraño que algunas partes del cuerpo del perro sufran congelación si hace mucho frío; es el caso de las almohadillas, los pies, las orejas o la cola. Si observamos que tiene dolor, que la piel se ha enrojecido y está pálida y brillante rápidamente le llevaremos a un lugar caliente, y le cubriremos las partes congeladas con un trapo mojado con agua caliente; al rato volveremos a mojar el trapo de nuevo en agua caliente y lo aplicaremos hasta que veamos que la piel recupera su estado normal. Después de estas medidas urgentes, llevaremos el perro al veterinario para que verifique si se han producido lesiones graves por causa de la congelación.
Golpe de calor
Los perros no eliminan el calor sudando, ya que tiene pocas glándulas sudoríferas, solamente lo eliminan jadeando. En un lugar caluroso y sin ventilación la temperatura del perro puede aumentar excesivamente así que evitaremos estas situaciones.
Si jadea excesivamente, tienen fiebre alta y colapso, deberemos intentar bajarle la temperatura sumergiéndolo en agua fría hasta el cuello o mojándolo con una manguera durante diez minutos; también explicaremos hielo sobre su cabeza, y en cuanto baje la temperatura le llevaremos al veterinario.
Envenenamiento
Aunque los síntomas varían según el veneno controlaremos si tiene falta de coordinación, vómitos o diarreas graves, delirio, colapso o convulsiones. En cualquiera de estos casos llamaremos al Servicio de Toxicología o al veterinario; necesitarán saber qué le ha provocado el envenenamiento para poder tratarlo. No debemos provocar el vómito si no nos lo dice el veterinario ya que algunos venenos son peores si se vomitan. Acudiremos al veterinario y, si tenemos el recipiente sonde estaba el veneno, también se lo llevaremos.
Shock
Se da cuando el cuerpo reacciona ante algo grave. Se reduce el riego sanguíneo en el cerebro y en otros órganos vitales, por la cual cosa resulta muy peligroso. Se produce un aumento del ritmo cardíaco y las respiraciones, se empalidecen las encías y se enfrían. Si se da este caso, le elevaremos las patas traseras por encima de la cabeza, le abrigaremos y le llevaremos urgentemente al veterinario.
Ingestión de objetos
Si el perro ha tragado algo que no puede digerir no le provocaremos el vómito ya que podría provocarle lesiones peores. Le llevaremos al veterinario.
Fuente: Affinity Petcare

| Se trata de una enfermedad parasitaria grave en el perro, causada por un parásito (protozoo microscópico) denominado Leishmania. | |
| El primer síntoma clínico más habitual es la pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, orejas y la nariz. Según la enfermedad va avanzando, el perro pierde peso aunque no pierde el apetito. Son habituales las heridas en la piel, especialmente en la cabeza y las patas en las áreas donde el perro está en contacto con el suelo al tumbarse o sentarse. Cuando el cuadro se vuelve crónico, éste se complica observando síntomas relacionados con insuficiencia renal en muchos casos | |
| Entre otros lugares geográficos, aparece principalmente en muchos países de América Latina y en todos los países de la región mediterránea, incluyendo Portugal, España, Francia, Italia, Malta, Grecia, Turquía, Israel, Egipto, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos. | |
| En España las regiones más afectadas son las de Aragón, Cataluña, Madrid, Baleares, Levante, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León. Se observa en otras regiones pero con menos intensidad. | |
| La temporada de mosquitos comienza con el calor, normalmente en mayo y finaliza en septiembre u octubre si se prolonga el verano. Los mosquitos permanecen durante el invierno en estado de larvas cuaternarias. En las zonas más cálidas de España encontramos mosquitos prácticamente todo el año. | |
| La leishmaniosis es una enfermedad que causa la muerte a la mayoría de perros afectados por ella y que no reciban tratamiento y vigilancia posterior. | |
| Si su perro no recibe protección alguna, el riesgo varia de un 3% a 18%. El riesgo siempre aumenta si su perro permanece más en zonas rurales y periurbanas, en regiones cálidas del país y si está fuera de casa al anochecer. | |
¿Qué tipos de leishmania existen? |
Se diferencian varias especies distintas entre sí del género Leishmania, Leishmania tropica, major, infantum. Dentro de cada especie se definen distintos tipos ("zimodemas"), los cuales muestran mínimas diferencias entre sí. |
| En España solamente existe la Leishmania infantum. | |
| En el perro, el parásito vive en un tipo especial de leucocitos (macrófagos) de la sangre, piel y órganos internos, además se encuentra en médula ósea, articulaciones e incluso en el Sistema Nervioso Central. Cuando un mosquito (flebotomo) pica a un perro infectado, toma parásitos (leishmania) de la sangre de su piel. Dentro del estómago del mosquito, las células infectadas se rompen y los parásitos, que se liberan, cambian su forma y se vuelven alargados. Estas formas alargadas flotan en el contenido estomacal y se adhieren a la pared intestinal. Se reproducen mediante la división binaria y, en unos pocos días, el estómago del mosquito está repleto de parásitos. Cuando la hembra vuelve a picar, los parásitos se depositan en la sangre de su piel del perro. Aparece una minúscula lesión dérmica (denominada chancro de inoculación) en el punto de picadura, habitualmente en la nariz o la oreja. Ahí, el parásito coloniza los macrófagos y sufre un cambio morfológico a su forma original redondeada. A medida que el chancro desaparece lentamente, los parásitos se dispersan por la sangre a otros órganos internos. | |
¿Cómo se transmite la leishmaniosis? |
La leishmaniosis se transmite únicamente a través de un mosquito llamado flebótomo. |
| En España, se definen más de una decena de especies de flebótomos entre las cuales solo dos son transmisoras eficaces de la leishmaniosis (P. perniciosus y P. ariasi). Solamente las hembras de estos flebótomos transmiten la leishmaniosis. | |
| Ambos sexos se alimentan de azúcares de la savia de las plantas o del néctar de los áfidos, pero solamente las hembras se alimentan de sangre. La hembra necesita sangre para producir huevos. Alrededor de una semana después de alimentarse de sangre, las hembras ponen aproximadamente 100 huevos en el suelo húmedo rico en materia orgánica. | |
| No, cada flebótomo nace libre de Leishmania. | |
| Para poder transmitir la leishmaniosis una hembra de flebótomo tiene que picar antes un animal infectado (así se infecta ella) y después un perro sano. Cuando la hembra pica por segunda vez, los parásitos se depositan en la piel del perro y infectan el perro. | |
| En perros es la única forma de transmisión conocido. En humanos se ha descrito casos de transmisión por agujas infectadas (transmisión de sangre a sangre directa). | |
¿Cómo puedo reconocer a un mosquito flebótomo? |
Los flebótomos son insectos de tamaño pequeño, con pilosidades y dos alas (2,5-3 mm de largo) que, a diferencia de las demás especies de mosquitos, no emiten un sonido de zumbido al volar. El color va desde pajizo claro a marrón oscuro. Cuando se disponen a picar, saltan con las alas erguidas sobre el cuerpo del animal. También pican a los humanos de la misma forma. Algunas personas sensibilizadas a las picaduras presentan una reacción fuerte de prurito. |
| Los mosquitos no pueden verse durante el día porque permanecen en grietas, oquedades y hendiduras. Los mosquitos que transmiten la leishmaniosis canina no viven en las playas pero son más abundantes en áreas rurales o lugares con árboles en las ciudades, como jardines y parques. | |
| Las larvas eclosionan de los huevos una semana después de la puesta. Hay cuatro estadios larvarios antes de que la pupa o crisálida se forme. Los adultos maduran 10 días después. El ciclo completo desde huevo a adulto dura aproximadamente 2 meses. | |
| Una hembra pica normalmente 3-4 veces antes de morirse. Una hembra infectada puede contagiar hasta 2-3 perros. | |
| El ciclo de actividad de los mosquitos comienza al atardecer y continúa hasta el amanecer. Los mosquitos del área mediterránea prefieren las noches cálidas (no menos de 16°C) y, debido a su tamaño pequeño, no pueden volar con vientos fuertes (más de 1 m/segundo). Sin embargo, pueden viajar a largas distancias (hasta 2 km). | |
| Mayoritariamente, pican más en el exterior, aunque también se ven frecuentemente en el interior de las casas. Buscan el alimento de sangre gracias al olor del animal que les llega a través de las corrientes de aire. Entonces vuelan en contra de dichas corrientes para asentarse y picar. | |
¿Qué debe hacer si pienso que mi perro tiene la enfermedad? |
Visite a su veterinario quien realizará una prueba analítica mediante una muestra de sangre de su perro. Dependiendo de su estado, también tomará una muestra de la médula ósea o del tejido de un ganglio linfático inflamado para examinarla al microscopio y detectar los parásitos. |
| El período de incubación puede variar entre 3 y 18 meses. De forma excepcional, la enfermedad puede permanecer en latencia durante varios años. Algunos perros son resistentes y, aunque reciban picaduras de los flebotomos, nunca mostrarán síntomas de la enfermedad siempre y cuando estén correctamente alimentados y no estén sometidos a estrés. Esta resistencia, probablemente, está determinada genéticamente. | |
| Básicamente se utilizan técnicas que nos permitan detectar el parásito (parasitológicas) o bien la respuesta defensiva del enfermo frente a éste. Cuando se tienen sospechas de que un animal padece leishmaniosis se utilizan varias pruebas al mismo tiempo a fin de asegurar el diagnóstico, entre ellas podemos citar la toma de muestras de la médula ósea o ganglio linfático a fin de visualizar el parásito, pruebas serológicas (IFI o ELISA) para controlar el grado de respuesta inmunitaria que el animal presenta y proteinograma. En zonas endémicas de leishmaniosis canina, los perros, de forma rutinaria, se controlan anualmente mediante unos kits rápidos utilizando la sangre para detectar de forma temprana el posible contagio | |
| Utilizados de forma conjunta la fiabilidad es casi total | |
| Debe de llevar su perro al veterinario al menos una vez al año. De esta forma se está a tiempo para un tratamiento de control de síntomas y el riesgo de muerte es mucho menor. | |
¿Pueden tratar a mi perro? |
Sí. Si observa los síntomas clínicos, lleve su perro a la clínica veterinaria para realizar una prueba serológica si sospecha que ha sido infestado. El tratamiento tendrá más éxito si se inicia en las primeras fases de la enfermedad. |
| No, el tratamiento solamente suprime los síntomas y no impedirá que su perro tenga una recaída posterior. | |
| Aunque un tratamiento puede durar varias semanas, el parásito permanece en el perro. Hasta el final de la vida del perro, periódicamente los síntomas pueden volver a aparecer y se tiene que repetir el tratamiento. | |
| Los fármacos utilizados son compuestos antimoniales. Se aplican mediante inyección y el tratamiento puede durar varias semanas. Algunos veterinarios también recetan alopurinol por vía oral. | |
| Muy variable y difícil de cuantificar. Dependerá de la calidad de vida del perro, de posibles reinfecciones por otros flebótomos, del control veterinario que se practique, etc. | |
| Cuanto antes se diagnostica la enfermedad mejor se puede controlar. | |
| Acuda inmediatamente a su veterinario para controlar a su mascota | |
¿Puedo vacunar a mi perro contra la leishmaniosis? |
No. Todavía no existen vacunas que protejan frente la leishmaniosis. |
| Hay varios grupos de científicos trabajando en una vacuna. Hoy en día no se ha podido encontrar ningún antígeno suficientemente potente para crear una vacuna eficaz. Los científicos calculan que tendremos que esperar como mínimo 5 años para tener disponible una vacuna comercial eficaz. | |
| Hasta que no se desarrolle la vacuna, solamente la prevención puede evitar esta grave enfermedad. Hay productos disponibles en spray en pipeta que dan una cierta protección contra la picadura del flebotomo. El último avance tecnológico es un collar con una eficacia demostrado del 95% frente a las picaduras de flebótomos (Scalibor collar, disponible en su clínica veterinaria). Hay además otros productos que se han demostrado eficaces en la prevención de la enfermedad (Advantix pipetas, Exspot pipetas, sprays repelentes de citronella). | |
| El modo de acción de estos productos principalmente es un efecto repelente frente a la picadura del transmisor (flebótomo) del parásito (Leishmania). Un mosquito que no pica, no transmite la leishmaniosis. | |
| De los productos disponibles en el mercado, solamente se dispone de datos estadísticamente significativos del collar llamado Scalibor. Se han publicado numerosas pruebas científicas realizadas en países como España, Francia, Italia, Irán y Brasil hechas con miles de perros que demuestran que actualmente es el mejor producto disponible para evitar la picadura del flebótomo. | |
| Ningún producto puede ofrecer una protección 100%. Lo mejor que se ha logrado es una protección de 95%. | |
| Como el único transmisor de la leishmaniosis es el flebótomo, podemos estar seguros que si ningún flebótomo infecta a su perro es imposible que enferme. | |
| En el 2º congreso internacional de leishmaniosis canina que se celebró en Sevilla en febrero del año 2002 se concluyó que el único producto con una protección demostrada es un collar impregnado de deltametrina (Scalibor). En este congreso se presentaron 4 estudios hechos por diferentes investigadores que llegaron a la misma conclusión. | |
| Mantenga a su perro dentro de la casa desde el atardecer al amanecer entre los meses de mayo y octubre. Utilización de mosquiteras en la zona de descanso de su mascota si ésta ha de dormir en exterior. | |
¿Cuántos casos de leishmaniosis hay en humanos en el mundo? |
Difícil de precisar, se estima que existen 2 millones de nuevos casos cada año. |
| Se estima que en los últimos años existen 700 nuevos casos cada año. Todos ellos están relacionados con pacientes de SIDA, enfermos inmunodeprimidos y pacientes sometidos a trasplante que reciben medicación para evitar el rechazo | |
| Los mismos que afectan al perro. En nuestro país Leishmania infantum | |
| Es prácticamente imposible que una persona sana pueda desarrollar los síntomas de enfermedad. Nuestra respuesta defensiva frente a la infección es muy intensa y eficaz, siendo capaz de impedir la expresión de los síntomas. En zonas endémicas un alto porcentaje de la población ha tenido contacto con Leishmania alguna vez, siendo el número de casos clínicos casi nulo. El riesgo de desarrollar la enfermedad aumenta en caso de que la persona sufra SIDA o alguna inmunodeficiencia grave. En caso de síntomas, la respuesta al tratamiento es muy buena. | |
| Sólo en caso de que el niño infectado sufra alguna enfermedad o deficiencia de su sistema defensivo, también llamado inmunitario | |
| No existen estudios al respecto, pero la lógica nos lleva a pensar que el riesgo de sufrir la infección no aumenta en presencia de alguna mascota en casa, aunque ésta padezca la enfermedad. En zonas endémicas de Leishmaniosis el número de flebótomos que circulan es muy elevado, pudiendo recibir picaduras en cualquier lugar. | |
| No, de hecho aunque recibamos alguna picadura infectiva, nuestra respuesta defensiva evitará el desarrollo de síntomas, exceptuando como anteriormente comentaba aquellas personas que padezcan alguna enfermedad o deficiencia en su sistema defensivo. |

Los perros admitidos en el estudio mostraban signos clínicos de leishmaniasis, obtuvieron un resultado positivo en la serología para leishmaniasis mediante IFI, y negativo para ehrlichiosis.
• Grupo 1: 37 perros tratados con Milteforan (Virbac) a razón de 2 mg/kg de miltefosina oral SID durante 28 días, y alopurinol (10 mg/kg PO BID durante 7 meses).
• Grupo 2: 36 perros tratados con Glucantime (Merial) a 100 mg/kg de antimoniato de meglumina SC SID durante 28 días, y alopurinol (10 mg/kg PO BID durante 7 meses).
El programa de visitas fue el siguiente: preinclusión, D0, D14, D28 (1 mes), D84 (3 meses), D140 (5 meses) y D196 (7 meses).
Los perros fueron examinados en cada visita y se les puntuó en función de 26 parámetros clínicos. Se obtuvieron muestras de sangre, orina y médula ósea durante la preinclusión y los días D28, D84, D140 y D196 para realizar los análisis laboratoriales.
A lo largo del ensayo se monitorizaron los parámetros obtenidos de la hematología, bioquímica, serología para Leishmania y electroforesis de las proteínas, relación proteína / creatinina en orina, y PCR cuantitativa a tiempo real (RT-QPCR) en aspirados de médula ósea para evaluar la carga parasitaria y la respuesta al tratamiento. La RT-QPCR se realizó en dos laboratorios (ISCIII y en la Universidad de Milán) para comparar los resultados obtenidos por estos dos laboratorios.
Resultados
El análisis de los datos preliminares se ha realizado con los datos de 58 perros:
Grupo 1: n=35 (27 perros el día D84)
Grupo 2: n=23 (todos los perros el día D28).
No se hallaron diferencias significativas (p>0,05) en la reseña de los perros (edad, sexo y peso), puntuaciones clínicas ni análisis laboratoriales entre ambos grupos.
Los datos laboratoriales en la preinclusión eran indicativos de infección por Leishmania. La relación PU:CU aumentó (PU:CU >0,5) en la mayoría de los perros de ambos grupos (65,7% del grupo 1 y 64,2% del grupo 2), la relación media albúmina:globulina disminuyó (<0,6) como consecuencia de hipergammaglobulinemia (grupo 1 = 61,2% y grupo 2 = 59% de los perros).
Se observó una mejora clínica durante el período de tratamiento de 28 días en ambos grupos. El porcentaje medio de reducción de la puntuación clínica entre los días D0 y D28 en los perros tratados con miltefosina-alopurinol fue del 46,8% (95% CI:36,8- 56,7), comparado con el 40,4% (95% CI:29,8-51,1) del grupo del tratamiento de referencia. No hubo diferencias estadísticas significativas entre los 2 grupos, aunque la tendencia indicaba que hubo una mayor proporción de perros tratados con miltefosina que experimentó una reducción de buena a muy buena en las puntuaciones clínicas (buena: 51-70%; muy buena: >71%), del 45,7% respecto al 30,4%.
Un informe del análisis de la varianza con mediciones repetidas indicó que las puntuaciones clínicas disminuyen de forma significativa con el paso del tiempo (p<0,0001) en ambos grupos. El día D84, el 81,5% de los perros del grupo 1 había tenido una reducción de buena a muy buena de las puntuaciones clínicas.
Se observó una tendencia en el grupo 1 a la normalización de la relación A:G y las gammaglobulinas en el periodo de tratamiento de 28 días y en el día D84 (disminución total media del 37,2% en los perros con valores anómalos entre D0 y D84). Esta tendencia no se detectó en el grupo 2. El porcentaje de perros con una relación PU:CU anómala disminuyó entre D0 y D28 en ambos grupos.
No se observaron cambios significativos en los parámetros laboratoriales renales ni hepáticos en ambos grupos a lo largo del período de tratamiento de 28 días ni se registraron reacciones adversas graves.
Conclusión
Puede esperarse una mejora clínica del 30 al 50% con un tratamiento de 28 días tanto con la combinación miltefosina y alopurinol como antimoniato de meglumina y alopurinol. Puede conseguirse una mejora clínica >80% con un tratamiento de seguimiento de 2 meses con alopurinol tras la administración de la miltefosina. La seguridad de estas terapias combinadas queda confirmada por la ausencia de efectos sobre los parámetros renales ni hepáticos ni reacciones adversas. En esta fase preliminar puede concluirse que la miltefosina combinada con alopurinol proporciona una alternativa cómoda e igual de efectiva para la leishmaniasis canina que el tratamiento actual de referencia. Los resultados a largo plazo estarán disponibles tras la conclusión del ensayo.
Fuente: Laboratorios Virbac

Productos de limpieza
Lejía, productos antical, limpiacristales, limpiahogares... aunque a priori es difícil que un animal se sienta atraído por su olor, sí es posible que ingiera una determinada cantidad al beber de un cubo en el que, además de agua, hemos añadido un chorrito de lejía, por ejemplo, para limpiar el suelo. Al estar diluida, el animal no percibe el olor de la lejía y creerá que el cubo contiene sólo agua. También es posible que ingiera estos productos si coge una botella vacía para jugar. Al mordisquearla el animal puede intoxicarse con los restos del producto.
Este tipo de sustancias suelen producir quemaduras a nivel de boca, esófago y estómago, con intenso dolor. El animal no quiere comer ni beber, suele estar triste, con problemas respiratorios, shock, hemorragias... La gravedad de las lesiones depende del producto y cantidad ingerida.
Como medida de urgencia, podemos administrar un poco de agua o leche al animal, diluyendo así el producto y disminuyendo sus efectos corrosivos. NUNCA debemos provocar el vómito, ya que el producto ha ocasionado graves irritaciones cuando ha sido ingerido y volvería a provocar lesiones al ser vomitado. De todos modos, es imprescindible acudir urgentemente al veterinario, y si sabemos qué producto ha sido ingerido leer las recomendaciones en caso de intoxicación en la etiqueta del envase.
Desinfectantes sanitarios
Algunos animales beben agua no sólo de su bebedero, sino también de los sanitarios (lavabo, bidé, váter...), especialmente los gatos.
Muchas personas suelen limpiar y desinfectar sus WCs colocando un producto directamente dentro del depósito de agua o bien mediante una especie de cestita que se sujeta a la taza del sanitario, en el interior de la cual se introduce una pastilla desinfectante.
Dado que este tipo de desinfectantes están bastante diluidos con el agua del WC, en caso de ingestión se produciría una irritación gástrica, que desembocaría en vómitos, náuseas, diarreas... Pero si lo que el animal ingiere es el producto propiamente dicho, sin diluir, las consecuencias son mucho más graves.
Como medida rápida podemos administrar también un poquito de agua o de leche para diluir el producto, pero sólo un poquito, ya que si hacemos que el animal ingiera demasiado líquido probablemente le provocaremos el vómito, y como ya hemos dicho, agravaríamos la irritación.
Jabones y detergentes
Los jabones en general suelen ser poco tóxicos a nivel oral, pero pueden provocar vómitos y diarreas debido a la irritación gástrica que producen.
En caso de ingestión, podemos diluir el producto administrando un poco de agua o leche. Los jabones que se utilizan para los lavavajillas son los más tóxicos, y su ingestión produce una mayor irritación.
La intoxicación puede producirse bien por ingestión oral, bien por contacto con la piel o con los ojos. En este caso es aconsejable lavar la zona afectada con abundante agua.
Otros posibles tóxicos
Además de los artículos de limpieza propiamente dichos, existen otros productos utilizados habitualmente en nuestro hogar que también suponen un riesgo para la salud de los animales en caso de ingestión. Muchos propietarios de mascotas no los consideran un peligro, porque no creen que su animal pueda llegar a ingerirlos nunca, pero no debemos olvidar que hay animales que son “verdaderos aspiradores”. Exponemos sólo algunos de los casos más “curiosos”:
Bolitas de naftalina
En muchos hogares todavía se utilizan las bolitas de naftalina para guardar la ropa de una temporada a otra y evitar que las polillas devoren los tejidos. Los perros son los principales implicados en estas intoxicaciones, pues suelen jugar con ellas y las mordisquean, llegando a ingerirlas.
Los síntomas observados en tal caso son: vómitos, debilidad, ictericia (coloración amarilla de las mucosas y piel), alteraciones sanguíneas (hemólisis, metahemoglobinemia), incoordinación de las extremidades y lesión hepática.
Debemos acudir inmediatamente al veterinario para que provoque el vómito al animal o bien para que le administre carbón activo y así evitar que absorba más producto. En caso de que el daño hepático sea grave, se deberá instaurar un tratamiento específico.
Ambientadores
Poutpourri, esencias y otros ambientadores son productos que están muy de moda. Se utilizan para perfumar tanto el ambiente, como el interior de cajones, armarios...
Las esencias suelen ser aceites que se aplican directamente sobre el poutpourri de flores o sobre agua. Si el animal ingiere uno u otro se produce una irritación dérmica y gastrointestinal, depresión del sistema nervioso central y reacciones de hipersensibilidad (alergia). Si la esencia entra en contacto con la piel del animal puede provocarle enrojecimiento, inflamación con un fuerte dolor, e incluso úlceras cutáneas.
Como medida rápida de tratamiento podemos administrar un poco de agua o leche, o lavar con abundante agua la zona.
Bolsitas de gel de sílice
Son esas bolsas blancas, pequeñas, normalmente de tela o papel, con bolitas en el interior que nos encontramos en muchas cajas de electrodomésticos, ordenadores... Se utilizan para captar la humedad y evitar que ese aparato pueda deteriorarse.
En la mayoría de las ocasiones solemos tirar la bolsita de gel de sílice junto con la caja o envoltorio, sin darle mayor importancia, pero debemos saber que esas bolsitas pueden ser tóxicas si son ingeridas por un animal.
Los síntomas observados son nauseas, vómitos, diarreas, falta de apetito... Podemos administrar un poco de agua para diluir y proteger al estómago de la irritación.
En ocasiones el problema aparece no por la irritación en sí, sino porque el animal ha ingerido toda la bolsa sin masticar, y ésta ha producido una obstrucción intestinal.
Las bolsitas de gel de sílice se utilizan también en los envoltorios de algunos medicamentos para evitar que los comprimidos puedan absorber la humedad y alterar sus propiedades. En este caso, su ingestión puede suponer un mayor riesgo, ya que éstas podrían absorber parte del medicamento y agravar el cuadro de la intoxicación. Los signos variarán según el tamaño del animal y el medicamento en el que se encontraban las bolsitas.
La toxicidad de los anteriores productos es algo que puede resultar evidente para cualquier persona. Hay en cambio otros productos y sustancias que pueden ocasionar daños graves en el organismo de los perros y gatos, pese a ser, en apariencia, inofensivos. Por ejemplo algunos alimentos, tan apetitosos como el chocolate, también son perjudiciales para su salud.
Alimentos
Ya sabemos que tanto perros como gatos necesitan una alimentación completa y equilibrada según sus específicos requerimientos nutricionales. Sin embargo, algunos propietarios siguen dándoles alimentos para “humanos” como premio.
Chocolate
Uno de estos alimentos para “humanos” que puede causar graves problemas al animal es el chocolate. Además de ser perjudicial por el azúcar, contiene unas sustancias denominadas teobromina y teofilina, conocidas como metilxantinas. Éstas estimulan el sistema nervioso y cardiovascular, pudiendo llegar a provocar temblores, convulsiones, hiperactividad y arritmias cardíacas. Obviamente, cuanto más puro es el chocolate, más cantidad de metilxantinas contiene y mayor es su toxicidad.
El chocolate con leche es menos tóxico, pero su contenido en azúcar es mayor, y otra de las complicaciones que podemos observar en una intoxicación por chocolate es un aumento del azúcar en sangre (hiperglucemia), que podría llegar a lesionar gravemente el páncreas del animal.
El chocolate blanco apenas contiene metilxantinas o cafeína, así que en caso de intoxicación, nos va a dar problemas gastrointestinales y/o pancreatitis.
Las intoxicaciones por chocolate suelen producirse en perros, y muy raramente en gatos. Una dosis de 57 gramos de chocolate con leche por kilogramo de peso en un perro es potencialmente letal (mortal). En caso de intoxicación observaremos los síntomas a las 6-12 horas después de haber ingerido el chocolate: el animal bebe en exceso, vomita, tiene diarrea y se muestra inquieto. Posteriormente está hiperactivo, orina en exceso, presenta incoordinación de sus extremidades (ataxia), temblores, convulsiones, aumenta la frecuencia respiratoria y cardíaca, presenta las mucosas azuladas (debido a la falta de oxígeno), aumenta la tensión arterial y la temperatura corporal, y puede entrar en coma. La muerte se debe normalmente a arritmias cardíacas o a una insuficiencia respiratoria.
Como consecuencia del elevado contenido en grasa y azúcar del chocolate, puede desarrollarse una pancreatitis.
Ante una intoxicación por chocolate, se debe provocar inmediatamente el vómito, y realizar un lavado de estómago si es necesario. Como siempre, debemos acudir al veterinario para aplicar los tratamientos adecuados y controlar la intoxicación.
Tanto el chocolate como el café contienen cafeína. Esta sustancia es un estimulante, y si el animal ingiere suficiente cantidad podremos observar hiperestimulación, temblores, aumento de la frecuencia cardíaca, y llegar incluso hasta la muerte.
Alimentos enmohecidos
En ocasiones damos a las mascotas alimentos que están ligeramente enmohecidos. El moho está formado por colonias de hongos, los cuales producen unas toxina, llamadas micotoxinas. Si son ingeridas por el animal pueden provocarle alteraciones nerviosas, temblores musculares y convulsiones.
Si se produce una intoxicación se debe provocar el vómito o lavado gástrico y controlar los temblores. En los casos más graves, los síntomas pueden durar incluso varios días.
Levadura
La levadura fresca, utilizada para hacer pan o pasteles, si es ingerida por una mascota puede ocasionar alteraciones gastrointestinales importantes. El estómago es el lugar ideal (por la temperatura, humedad, etc.) para que la levadura fermente y crezca, expandiéndose en el interior del mismo. Observaremos distensión abdominal, que puede llegar a afectar la respiración y el riego sanguíneo. Además, al fermentar la levadura se libera alcohol, produciéndose una acidosis metabólica, depresión del sistema nervioso central (ataxia, desorientación, debilidad, coma) y se puede llegar a producir la muerte.
En caso de ingestión, debemos intentar eliminar lo antes posible la levadura ingerida vía vómito o lavado gástrico. En ocasiones, es necesario intervenir quirúrgicamente para poder extraer así la levadura del estómago. Cuanto antes se acuda al veterinario, mejor pronóstico.
Tabaco
Sabemos lo perjudicial que es el tabaco para nuestra salud, pero ¿qué hay de la salud de las mascotas? Ellas también se convierten en fumadoras pasivas cuando inhalan el humo del tabaco, pero además existe el riesgo de que se coman algún cigarrillo o incluso parches de nicotina. Las colillas contienen un 25% de la nicotina del cigarrillo. Los parches, además de contener nicotina, pueden suponer un riesgo adicional en caso de ingestión al poder provocar una obstrucción intestinal.
En caso de intoxicación, los síntomas aparecen rápidamente (15-45 minutos después de la ingestión) y podremos observar nerviosismo, aumento de la frecuencia respiratoria, salivación, vómitos, diarrea, debilidad muscular, colapso, coma y fallo cardíaco.
El vómito se ha de provocar inmediatamente, y un lavado gástrico puede ser útil. Es necesario tratar médicamente los síntomas por el veterinario.
Monedas
La ingestión de monedas no es algo extraño en animales, especialmente en perros. El riesgo que supone es doble: puede provocar una obstrucción intestinal y al mismo tiempo intoxicaciones por metales pesados.
Algunas monedas contienen zinc, cobre, etc. Una vez ingerida la moneda, los ácidos gástricos del estómago liberan el zinc; éste se absorbe rápidamente pasando a la circulación sanguínea, pudiendo originar una rotura de los glóbulos rojos (hemólisis intravascular).
Los síntomas más frecuentes son los vómitos, anorexia, pérdida de hemoglobina por orina, diarrea, debilidad, ictericia...
Como en otras intoxicaciones, es aconsejable provocar el vómito, y si es necesario, cirugía para extraer la moneda.
Pilas
La mayoría de pilas/baterías que utilizamos habitualmente son muy ricas en metales pesados y altamente contaminantes. Cuando deseemos eliminarlas debemos colocarlas en los contenedores especialmente indicados para ello, no sólo para evitar contaminar el ambiente, sino para evitar que nuestras mascotas puedan ingerirlas. Su ingestión supone también un grave peligro, tanto por obstrucción por cuerpo extraño, como por la toxicidad de sus metales pesados. El tratamiento es el mismo que en el caso de las monedas, pero la gravedad de la intoxicación es mucho mayor.
Medicamentos
Cuando hemos de seguir un tratamiento medicamentoso durante un cierto periodo, podemos incurrir en el riesgo de dejar ese medicamento “a mano”, estando también al alcance de nuestras mascotas.
Dos de las intoxicaciones más frecuentes son por ingestión de las pastillas de control de natalidad (o “anti-babies”) y de otras que se recetan para controlar la menopausia. Ambas contienen una elevada cantidad de estrógenos (hormonas femeninas, cuya intoxicación puede provocar una supresión de médula ósea, con la consecuente anemia), progesterona o hierro.
El pronóstico es mejor cuanto menor es el contenido en estrógenos y en hierro. Por ello es muy importante saber cuántas pastillas ha ingerido el animal, y la composición de las mismas. Si los niveles de hierro y estrógenos son bajos, observaremos leves síntomas gastrointestinales, pero si son elevados, se debe provocar el vómito inmediatamente y evitar la absorción de las pastillas. El veterinario controlará durante varias semanas los niveles de glóbulos rojos para valorar la evolución de la anemia.
Los accidentes por intoxicación doméstica en perros y gatos son muy frecuentes, y se dan con una gran variedad de productos que nosotros no consideramos potencialmente tóxicos, pero que sí lo son. Muchos pueden evitarse si conocemos su verdadero peligro y los colocamos fuera del alcance de las mascotas.
Fuente:Affinity Petcare

• Cepillado con una pasta adecuada, semanalmente en principio.
• Evitar dietas blandas (latas) y especialmente las comidas caseras, restos de nuestra comida o golosinas con mayor contenido en azúcares.
• Alimentar a perros y gatos con alimentos secos, que incorporen en su fórmula pirofosfatos.
• Si el animal presenta mayor incidencia de enfermedad dental, es conveniente alimentarlo con un pienso cuya croqueta sea de mayor tamaño y más resistente, para favorecer la masticación.
• Acudir al veterinario para realizar revisiones dentales periódicamente.
Fuente: Affinity Petcare
